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Perspectivas ESPR 3

Perspectivas ESPR 3

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El cambio del diseño hacia la ciencia de materiales y el análisis del ciclo de vida, para una comprensión profunda de la sostenibilidad.

Aunque el usuario siempre ha estado en el centro, incluso desde la fundación de la Facultad de Diseño de la Academia de Bellas Artes de Varsovia hace cincuenta años, la educación contemporánea en diseño vive ahora un cambio profundo hacia la priorización de los impactos sociales y ecológicos. Los diseñadores están yendo más allá de la mera estética para considerar todo el ciclo de vida del producto, los balances energéticos y la cuestión fundamental de cómo un producto afecta tanto a la sociedad como al planeta. Esta evolución marca un retorno a valores esenciales, en los que la reparabilidad y el mantenimiento se priorizan, evocando una época en la que la durabilidad era una cuestión de necesidad.

Como jurado de larga trayectoria del Green Product Award, he observado que, independientemente de la categoría —ya sea arquitectura, movilidad, moda o packaging—, la ingeniería de materiales desempeña un papel decisivo. Aunque a menudo se trata como una categoría separada, la elección de materiales es el factor subyacente que determina el éxito tanto para productores como para estudiantes y startups. Esta comprensión condujo, a través de una colaboración única, a la integración directa de la ciencia de materiales en el currículo de diseño.

Para tender un puente entre teoría y práctica, la Academia estableció una colaboración con la Facultad de Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Universidad Tecnológica de Varsovia. Este intercambio permite a los estudiantes de diseño colaborar con científicos que cuentan con conocimientos avanzados y acceso a laboratorios. A la inversa, los estudiantes de ingeniería son introducidos a la realidad profesional del diseño industrial, ya que, sorprendentemente, la naturaleza de esta profesión aún no es ampliamente conocida en las universidades técnicas. Este enfoque interdisciplinario ayuda a los futuros ingenieros a imaginar cómo su experiencia técnica puede aplicarse de forma práctica en productos reales.

Experimenté personalmente el carácter global de esta tendencia hace varios años, cuando asistí a una conferencia de ingeniería de materiales en Cambridge. Ya entonces estaba claro que yo no era el único diseñador presente, pues esta tendencia ya se estaba consolidando. Hoy, para los estudiantes de diseño es inevitable desarrollar una comprensión profunda de los materiales, con el fin de asociarlos correctamente con tecnologías y aplicaciones específicas, desde equipamiento para exteriores hasta dispositivos electrónicos.

Sin embargo, debemos mantener una mirada crítica, ya que “biodegradable” no siempre es el mejor camino. Para productos como carcasas electrónicas, los materiales biodegradables pueden ser demasiado frágiles, haciendo que el producto sea menos sostenible. En estos casos, diseñar para el desmontaje y el reciclaje tiene un impacto mucho mayor. Este malentendido específico es algo que observamos con frecuencia en las candidaturas al Green Product Award.

La ingeniería de materiales se está volviendo más importante que la mecánica clásica en las escuelas de diseño modernas. En última instancia, los diseñadores deben distinguir entre el valor genuino y el greenwashing. La respuesta ecológica rara vez es simple. Cuando se pregunta si es mejor un material de rápida descomposición o uno reciclable, la respuesta profesional suele ser: “depende”. La elección correcta depende de la escala de producción y de la organización de todo el ciclo de vida. Los diseñadores deben contar con herramientas analíticas y una mentalidad crítica para evitar trampas de marketing y garantizar que sus soluciones sean realmente efectivas.

Escripto por Dr. Robert Pludra

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