Las praderas marinas son los sumideros naturales de CO₂ más potentes, superando a los bosques. Apoyan la biodiversidad, estabilizan los sedimentos, limpian el agua y protegen las costas, pero siguen inexploradas y amenazadas por las actividades humanas y el cambio climático. La recuperación natural no puede compensar esta pérdida. He desarrollado un kit de investigación de ciencia ciudadana basado en el protocolo del PROYECTO MANAIA que permite el seguimiento y la cartografía estandarizados de las praderas marinas a través de herramientas sencillas, directrices claras y una aplicación específica con intercambio abierto de datos para generar datos comparables a gran escala, a la vez que aumenta la concienciación y la alfabetización científica.