¿Cómo lo abordamos como diseñadores?
El Pacto Verde Europeo establece objetivos de sostenibilidad ambiciosos para la industria. Sin embargo, para los diseñadores, muchos de ellos no son nuevos. Las consideraciones sobre el uso eficiente de los recursos, los ciclos de vida de los productos, la circularidad, la responsabilidad social y el impacto ambiental han sido centrales en el discurso del diseño durante décadas. A principios del nuevo milenio, parte de este enfoque se perdió, pero la sostenibilidad ha vuelto firmemente al centro de nuestra profesión.
Somos un grupo profesional pequeño, pero operamos en un punto decisivo: el inicio mismo del proceso de desarrollo de producto. En esa fase se toman decisiones fundamentales sobre materiales, procesos de producción, durabilidad, escenarios de fin de vida, etc. En otras palabras, los diseñadores tenemos una responsabilidad significativa.
Desde los inicios de nuestra profesión, pronto quedó claro que el diseño no se limita al estilo y la decoración, ni a cuestiones de estética formal, sino que trata en gran medida de construir escenarios, desarrollar estrategias y abordar cuestiones de impacto. Estas diferencias ya se han debatido ampliamente; lo que se necesita ahora no es más teoría, sino una implementación coherente en la práctica diaria y en la industria.
Como muchas personas han señalado antes, el diseño requiere una posición ética mucho más sólida. Los diseñadores deberían estar preparados para decir no: rechazar trabajar en proyectos en los que los efectos secundarios sociales o ambientales negativos sean evidentes. La educación en diseño ya ha respondido. Muchas instituciones han reforzado significativamente los temas de sostenibilidad en sus planes de estudio, integrando enfoques de economía circular, pensamiento sistémico y reflexión ética como competencias centrales.
Sin embargo, queda una pregunta incómoda: ¿Quién diseña para Temu, Alibaba, cadenas de tiendas de segunda mano o la industria de defensa? El diseño no ocurre de forma aislada. Está integrado en sistemas económicos y políticos, y el simple reconocimiento de que existen presiones sistémicas no elimina la responsabilidad de los diseñadores. El Pacto Verde Europeo no cambia fundamentalmente nuestro papel: refuerza la urgencia de actuar según los principios que los diseñadores reconocieron hace décadas.
Otra verdad incómoda es que, con el tiempo, debido al uso generalizado de herramientas digitales como CAD, impresión 3D, IA, etc., la calidad del diseño ha empeorado, no mejorado. Probablemente, en lugar de pensar, dibujar, experimentar con la forma y reflexionar, los diseñadores confunden hacer clic y escribir prompts con un verdadero proceso de diseño. Además, especialmente con el uso de IA, se desperdician enormes cantidades de energía y los derechos de propiedad intelectual se tiran a la basura. Esto representa un grave problema para la educación en diseño, la práctica del diseño, etc.
Aquí también se podría proponer otro pacto europeo o una ley de diseño, o incluso nombrar a un “Comisario Jefe de Diseño de la UE”, como el primer Chief Design Officer de Estados Unidos, por absurdo que pueda sonar.
Conclusión: Manténganse firmes.
Escrito por Prof. Claus-Christian Eckhardt
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